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El funcionamiento de las puertas basculantes puede variar según el tipo de puerta, pero en general, funcionan mediante un sistema de bisagras, rieles, poleas, resortes y cables.
Cuando se abre, la puerta basculante se eleva y se pliega hacia arriba en un solo movimiento, y se mantiene en su lugar mediante un sistema de poleas y cables. Los resortes ayudan a equilibrar el peso de la puerta y a facilitar la operación.
Cuando se cierra, la puerta se despliega hacia abajo y se asienta en el marco del garaje. Los sistemas de bisagras y rieles aseguran que la puerta se mueva suavemente y se mantenga en su lugar cuando esté cerrada.
En algunos casos, las puertas basculantes pueden estar motorizadas, lo que permite su apertura y cierre con solo presionar un botón. En estos casos, un motor eléctrico acciona el sistema de poleas y cables para levantar y bajar la puerta de manera automática.
Es importante seguir las instrucciones del fabricante y realizar un mantenimiento regular en las puertas basculantes para garantizar un funcionamiento seguro y eficiente.
Las puertas basculantes tienen varias funciones y beneficios, entre ellos: